LOS INICIOS DE NIX RUO - ¿PARA QUE PINTAR ?

Empecé a pintar en 2017, después de la muerte de mi madre. No fue una decisión. Fue una urgencia. Conectarme con esa orfandad —con el vacío físico que deja una partida— me rompió algo adentro. Y necesitaba hacer algo con esa rotura. La pintura apareció ahí: como único lugar donde esa emoción tenía cuerpo.
Primera Pintura de la serie "Teogonía Plástica"
Anteros 
Acrílico sobre lienzo de 120 x 100

No venía de ninguna academia. Agarré acrílico, lienzo y espátulas porque no sabía acariciar el dolor. Necesitaba marcarlo, arrastrarlo, dejar que la carga de material hablara por mí. En "Teogonía Plástica" casi no uso pinceles. La espátula decide, deja surco, deja accidente, deja verdad. Si el tema es la fragilidad, el modo de pintar también tiene que arriesgarse a romperse.

A partir de esa experiencia descubrí algo que cambió todo: puedo plasmar mis emociones en la pintura. Por eso digo que *pinto desde mi ser emocional*. No ilustro ideas: traduzco estados.

La mitología griega llegó después, y fue clave. Me permitió descubrir que en esa fragilidad que estaba pintando había una potencia oculta. Una fuerza. Los griegos no escondían el dolor de sus dioses: lo volvían mito. Prometeo no es poderoso por el fuego, sino por el hígado que acepta que le devoren cada día y aun así vuelve a crecer. Ícaro no es la caída: es la potencia de desear el sol aunque queme. Casandra no es la loca, sino la lucidez de cargar con una verdad que nadie escucha. Sísifo no es el condenado: es quien, ante el absurdo, vuelve a elegir la piedra. Como yo vuelvo a cargar la espátula.

Ese fue el gran aprendizaje: rescatar, en los momentos de vacío y oscuridad existencial, una lectura sobre la condición humana. Entender que la espiritualidad y la interioridad no aparecen cuando todo está bien, sino cuando tocamos fondo. Cuando lo invulnerable se quiebra, aparece lo humano.

Nos enseñaron que ser fuerte es no mostrar la orfandad. Pero lo invulnerable no crea: no necesita al otro. No arriesga. No ama. Lo frágil, sí. Porque sabe que puede romperse, se atreve al encuentro. Porque duele, transforma. Porque duda, busca.

"Teogonía Plástica" no retrata dioses. Retrata ese instante en que dejamos de defendernos de nuestra vulnerabilidad y la convertimos en génesis. Cada obra es ese umbral: donde la herida deja de ser final y se vuelve origen. Donde la oscuridad deja de ser condena y se vuelve lenguaje.

Pinto para no endurecerme. Pinto para que la materia hable antes que la imagen. Pinto porque solo lo que puede quebrarse puede elegir renacer.

Comentarios