HECATE: cuida tus antorchas

La pintura de Nix Ruo como expresión interior sigue su viaje a mano y a contrapelo de las convenciones. Hoy reaparece bajo la posibilidad de ser “HECATE” una imagen con una paleta de colores especial, y bajo su mímesis no sabemos si estamos dentro o fuera de la realidad que propone. 
por Maximiliano Florencio
Hécate de Nix Ruo
Acrílico sobre Lienzo de 120 x 120 cm

El filósofo Karoly Kerényi afirmó que «en el mito, como en un espejo, se refleja el propio mundo»; es decir, que detrás de una narración mítica se esconde siempre la imagen del propio mundo y que, en el mito, él nos habla a nosotros de sí. 

Hécate es una diosa con origen arcaico y muy compleja y misteriosa puesto que sus atributos fueron cambiando con el tiempo, siendo asimilada con otras diosas. Hesíodo la presenta como hija de Asteria y Perses, descendiente directa de la generación de la los Titanes e independiente del panteón Olímpico.

Era la diosa de la hechicería y lo arcano, y la veneraban especialmente magos y brujas, quienes le ofrecían en sacrificio corderos y perros negros al final de cada lunación. A estos se les aparecía con una antorcha en la mano. Los cipreses estaban asociados a la muerte, y siguen estando presentes en los cementerios del área mediterránea. Estaban consagrados a Hécate, la diosa de la muerte, en otra época diosa de la Luna.

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