Ahora Nix Ruo despliega un lienzo donde el carnaval mítico se erige como válvula de escape social, un rito de excesos y placer que cierra heridas antiguas y traza nuevos caminos para cuerpos y espíritus liberados.
La paleta multicolor irrumpe en puntos intensos —negro como sendero, rojos difusos, amarillos extáticos— y salpicaduras blancas que remiten a espermatosoides en busca del camino de la fecundación, simbolizando la fuerza generativa que brota del exceso carnal. Trazos ágiles cargados de dramatismo generan impulso: el color no representa, sino que libera —huellas de placer que curan, caminos espirales que saturan jerarquías en un "aquí y ahora" de pura vitalidad.
Válvula carnavalesca y sanación
Míticamente, el carnaval invierte normas: las noches de desenfreno curan mediante catarsis, dejando huellas de renacimiento. Ruo lo plasma como tránsito de la carne opresiva —heridas sociales, roles rígidos— hacia espíritus fluidos, donde el placer excesivo cicatriza y el humor satírico crítico sin represalias, fusionando rito pagano con abstracción contemporánea.
Dentro de Teogonía Plástica , esta obra celebra la transmutación: máscaras y disfraces no decoran, sino que disuelven identidades cotidianas, borran jerarquías y habilitan sátira liberada, evocando bacanales dionisíacas donde lo carnal se depura en éxtasis colectivo.
El artista asignó el nombre de "Carnaval" a esta obra dado que se trata de una continuidad de los antiguos Saturnales, las festividades romanas que se celebraban en honor al Dios Saturno, el cristianismo en su expansión cristianizó la fiesta nombrándola carnaval. ¿Qué significa esta palabra? Bueno, proviene del latín vulgar carnem-levare y significa 'abandonar la carne'. De este modo la fiesta pasó a tener como motivo principal el hecho de despedirse de comer carne, algo a evitar durante el tiempo de cuaresma.
El carnaval es, muy posiblemente, la fiesta pagana que más personas celebran y disfrutan en todo el planeta. Son días de baile, disfraces y mucha diversión. El hecho de disfrazarse, pintarse la cara y festejarlo es un acto que se remonta a la antigüedad y existen algunas evidencias de que el pueblo sumerio ya realizaba este tipo de festejos hace 5.000 años.
Nota: Si necesita mayor información sobre las obras, las exposiciones y otras cuestiones tomar contacto con el Curador: MAXIMILIANO FLORENCIO
maximilianoflorencio@hotmail.com

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